miércoles, 22 de abril de 2009

Reflexiones sobre la felicidad. [II]

peace

 

Cuando el corazón es feliz, está repleto de luz y de gloria; no hay en él pesadumbre (DBY, 235).

El hombre es feliz cuando es diligente y justo (DBY, 235).

Hemos sido creados para disfrutar de todo lo que Dios disfruta, heredad todo lo que Él hereda, poseer todo lo que Él posee, toda la excelencia de la que Él ha sido dotado; Sus hijos someten a Él todas las cosas a fin de poder disfrutarlas con Él; estas consideraciones otorgan paz al corazón que está dispuesto a comprender (DBY, 237).

Hay una sola forma por la que los Santos de los Últimos Días pueden ser felices y consiste en simplemente vivir su religión, o en otras palabras, creer en cada parte del Evangelio de Jesucristo, obedecer con íntegro propósito de corazón el Evangelio de libertad, el cual en verdad nos hace libres. Si como una comunidad obedecemos la ley de Dios y cumplimos las ordenanzas de salvación, podremos entonces encontrar la felicidad que tanto anhelamos (DBY, 236).

Tal como con frecuencia lo he pensado y dicho, cuando el deber me lo exige soy feliz al salir de mi hogar y también al regresar, porque mi mayor gozo y consuelo es llevar a cabo lo que el Señor requiere de mí y lo que considero que es mi deber, no importa lo que el Señor me pida. Esta trayectoria nos da gozo y paz (DN, 6 de febrero, 1856, 4).

Es verdaderamente feliz el hombre, la mujer o la gente que disfruta de los privilegios del Evangelio del Hijo de Dios y sabe cómo apreciar sus bendiciones (DBY, 236).

Deseamos ver que cada rostro manifieste estar lleno de alegría y que todo ojo irradie la esperanza de la felicidad futura (DBY, 236).

Yo les digo, si quieren experimentar un gozo exquisito, háganse Santos de los Últimos Días y dedíquense a vivir la doctrina de Jesucristo (DNSW, 30 de junio, 1874, 1).

 

[Citas de Profetas de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.]

sábado, 18 de abril de 2009

Reflexiones sobre la felicidad. [I]

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Soy de las que guardo papeles, papelitos, anotaciones, citas, todo aquello que me regalan o que me dan en momentos claves, cuando necesito leer algo que me abra la mente y me ayude a entender un poco más mi existencia acá en la tierra.

Revisando una caja con papeles que traje del Hospital Fernández, cuando estuve internada por el accidente, encontré una hoja sin título ni nada, pero que traía varios párrafos donde hablaba sobre la felicidad. Son citas de profetas modernos de la Iglesia; siempre viene bien leer para saber un poco más acerca de nuestro propósito en la tierra.

Así que en las entradas subsiguientes a esta, compartiré esto que llamé: 

 

"Reflexiones sobre la felicidad."

¿Dónde está la felicidad, la verdadera felicidad? En ningún lugar sino en Dios. Al poseer el espíritu de nuestra santa religión somos felices por la mañana, felices al mediodía y felices por la tarde; porque el espíritu del amor y de la unión está en nosotros y nos regocijamos en el espíritu porque es de Dios, y nos regocijamos en Dios porque Él es quién nos da todas las cosas buenas. Todo Santo de los Últimos Días que haya experimentado el amor de Dios en su corazón después de haber recibido el bautismo y la imposición de manos, comprende que en sí mismo abunda el gozo, la felicidad y el consuelo. Podría, si fuese necesario, estar sufriendo, encontrarse en el error, en la pobreza o en la prisión, pero aún así se regocija. Ésta es nuestra experiencia y de ello pueden dar testimonio todos y cada uno de los Santos de los Últimos Días. (DBY, 236.)

¿Cómo se sienten ustedes, Santos de los Últimos Días, cuándo están llenos del poder y del amor de Dios? Se sienten tan felices como sus cuerpos se lo permitan. (MSS, 15:48)

El mundo entero anda en pos de la felicidad. No se encuentra en el oro ni en la plata, sino en la paz y el amor. (DBY, 235.)

¿Qué le causa gozo al hombre? Todo lo que le provoca la paz. (DBY, 235.)

Los habitantes de la tierra se equivocan al pensar que no es lo mejor para ellos tener que obedecer los mandamientos del cielo por temor a que les reduzcan sus comodidades y sus satisfacciones; porque no hay paz verdadera, no existe la felicidad verdadera en nada, tanto en el cielo como en la tierra, excepto para quienes sirvan al Señor. Encontramos el gozo y la felicidad en el servicio que a Él le brindamos, más no lo encontramos en ningún otro lugar. En dicho servicio hay paz y contentamiento, pero aunque su alma esté llena de gozo, de paz y de gloria, y se sienta perfectamente satisfecha con eso, muy poco puede una persona imaginar lo que está reservado para todos los que son fieles. (DNW, 15 de julio, 1857, 4).

[Continuará]

viernes, 10 de abril de 2009

Pascuas de Resurrección.

crucifixiondll_ Y el cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; y allí lo crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en el medio.  Juan 19: 17 - 18

Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aún temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; más éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mi cuando vengas en tu reino.

Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. S. Lucas 23: 39 - 42.

Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto había un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno. Allí, pues por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.  S. Juan 19: 41 - 42

El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. S. Juan 20: 1

Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para  mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras?  Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no se donde le han puesto.

María-Jesús_ Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; más no sabía que era Jesús.

Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿ A quién buscas? Ella , pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tu lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.

Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella , le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).

Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; más ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.

Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.   S. Juan 20: 11 - 18.

Y cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.

ascención.- Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.  S. Juan 20: 19 - 20.

Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿porqué estáis mirando al cielo?  Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. Hechos 1: 10 - 11.

 

 

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"Y Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá." S. Juan 11: 25

 

 

Gracias a la resurrección de Jesucristo, pude aceptar la muerte de mi mamá en el accidente.

Debido a que Yo sé que Jesucristo dio su vida para vencer los lazos de la muerte, y que gracias a Su sacrificio cada uno de nosotros recibió por ello la gracia de resucitar, el día señalado, para así presentarnos ante la presencia de Dios, Nuestro Padre Celestial.

Yo sé que Jesucristo vive, que él nos ama y que dio su vida por cada uno de nosotros, y que aparte de resucitar,  si cumplo con los mandamientos y los principios que Él enseño, voy a poder vivir eternamente, junto a mi mamá y a mi familia, en los cielos, tal cual como somos, como soy ahora, con el mismo cuerpo, pero perfecto, es decir que no voy a tener ni una mínima huella de este accidente en mi cuerpo, y eso es maravilloso!!!

 

¡¡¡Felices Pascuas para todos!!!

 

Les desea  Ivana Carina y Retoñor.

 

 

Este post lo escribí en mi blog "Wheelchair Rules" el año pasado, y quise compartirlo en esta fecha tan especial.

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