miércoles, 28 de septiembre de 2011

Gracias a mi mamá llevo el amor por la música en la sangre. [Video]

 

[Este es un post original publicado en mi blog personal.]

 

 

piani_1 La música forma parte de mi vida desde que tengo uso de razón.

En casa todos somos “musicales” por así decirlo, desde mi mamá que tenía una voz preciosa (era soprano), el autor de mis días que cantaba en peñas cuando era joven y es un tenor de aquellos, mis hermanos varones que cantan re lindo y en el coro eran los mejores “bajos”. Ellos tienen gustos variados, desde el “punchi” como lo llamo yo, hasta la música clásica.

Little Sister es re entonadita, tiene una voz melodiosa y ella está entre una contralto y una mezzo soprano. Aparte que anda con su “burbuja” como ella lo llama a su MP4 cargado de música pop y melódica. 

Mi retoñor que está en plena etapa adolescente y todavía no sabemos para donde rumbea su tono de voz, toca la guitarra (está aprendiendo solo con la ayuda de Internet y hasta hace unas semana de una compañera) y aunque le gusta de todo, el rock pesado o heavy metal es la onda que padezco…, y si, no me gusta pero a él si, así que no me queda otra que padecerla con paciencia, ajaja…

Mi sobri-retoñito que no canta pero porque no quiere, je, tiene su MP4 lleno de canciones con ritmos varios, Le gusta el reggaeton (dejémoslo ahí mejor), la música melódica y la cumbia. Y sigamos dejándolo ahí, juas.

¿Y yo? Bueno, yo canto hasta en los actos escolares a viva voz, ¡aajajaa! Empecé siendo contralto y terminé siendo soprano con ayuda de una compañera de la misión que tocaba el piano y me enseñó como llegar a tonos que pensé eran imposibles. Me gusta todo tipo de música, eso sí menos cumbia (pero la cumbia de ahora digamos), el reggaeton, algunas canciones de heavy metal, y ese tipo de música celta re onda zen que me postra. ¡Aajajaja! Nah, digamos que la onda zen no va conmigo, je.

¡Ah! Y mis abuelos cantaron en una agrupación coral en San Juan desde que tengo uso de razón.

Como mi familia siempre participamos en coros, sobre todo en la iglesia, hasta una vez cantamos en una Conferencias de la iglesia en donde vivimos los seis (mi papá, mamá, hermanos y yo) y nos acompañaron las novias de mis hermanos. He dirigido coros y cuando me piden dirijo los himnos en las reuniones dominicales.

Dicen que la música calma las bestias y es cierto, jeje…

También la música ayuda a recordar momentos que pasaron en nuestra vida, sobre todo los buenos.

Hay veces que escucho canciones que me llevan a la adolescencia, a mi niñez, aún hasta los momentos en que estaba internada en el Fernández. Si, aún esos momentos están llenos de música, como cuando estaba internada en Terapia Intensiva y me llevaron un walkman. Una de las enfermeras me prestó un casete de Cristian Castro y de repente se empezó a escuchar mi voz entre los pobres enfermos que estaban medios muertos como yo, ¡ajajaja! ¡En serio!, para que vean que ni aún estando en Terapia Intensiva me quedaba callada, ¡juas! Suena raro pero si, estando en Terapia Intensiva estaba más lúcida que nunca, las heridas eran terribles pero yo estaba despierta, por ahí perdida en tiempo y espacio porque no sabía cuando era de día y de noche por los calmantes, pero cuando me despertaba, estaba muy lúcida, hasta veía tele y cantaba fuerte sin darme cuenta con los auriculares puestos. ¿A quién no le pasa encontrarse de repente cantando con los auriculares puestos pensando que nadie nos escuchas? A mí me pasa, jaja. Y el último mes, cuando me visitó mi retoño - que lo dejaron pasar no se cómo para que me vea -, el verlo hizo que a la semana me sacaran de terapia y me llevaran al 3º piso, donde estaba (está todavía, creo) la sala de Traumatología. Mi Retoñor y la música, con ayuda de los médicos obvio, produjeron uno de los tantos milagros…

Y este mes mi mamá cumplía años (el 15/9, 64 años) y el lunes no sé porque de repente me encontré en YouTube con videos del Coro del Tabernáculo Mormón y escuché un himno (en el video de abajito está) que era el favorito de mi mamá y que no solo me trajo su recuerdo, si no que me hizo acordar su voz…

El 31 de diciembre se cumplen 13 años del accidente donde no solo cambió mi vida “en un vuelco” si no que perdí a mi amiga del alma, porque mi mamá era eso, mi amiga aparte de ser mi mamá, porque siempre supe que ella era mi amiga pero antes que nada era mi mamá.

Y escuchar este himno me hizo recordar tantas cosas buenas, cosas maravillosas que mi mamá me enseñó con su ejemplo y con su voz. Yo soy lo que soy gracias a mi mamá…

Y gracias a mi mamá llevo el amor por la música en la sangre.

 

 

 

 

 

¡Qué tengan un buen miércoles!

nubehappy

1 comentarios:

Sylvia dijo...

Hermoso el coro, Ivy! Ya conozco la historia de tu accidente y tu enorme pérdida x partida doble, de modo que aquí te dejo un beso enorme, ahora hay ver el tema de la silla de ruedas, es lo que urge, no? Bye for now... ;-))

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